Hay un llamado de atención que se dirige al Cuerpo de Cristo para interceder por las naciones del mundo. Estamos viendo algunos de los peores momentos económicos, sociales y políticos de nuestra historia que se desarrollan ante nuestros propios ojos. La Palabra de Dios nos dice que conoceremos el tiempo de Su venida solo por las señales que vemos a nuestro alrededor. Tenemos que empezar ahora, si no lo hemos hecho ya, a pararnos en la brecha, tomar nuestra posición en las paredes y colocar nuestros puestos en las torres. Hay un mundo perdido y moribundo que necesita que los intercesores de Dios alcen sus voces por la intervención divina. Asóciese con el